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Museo James Turrell: psicodelia en los Valles Calchaquíes

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¿Filantropía, delirio, amor al arte, megalomanía, capricho, excentricidad? Sea lo que sea, el Museo James Turrell que construyó el millonario suizo Donald Hess en los Valles Calchaquíes, en Salta, es una obra única y exclusiva que hay que experimentar.

museo james turrel

Esto arranca con una conversación telefónica:

-Hola James
-Hola Donald
-James, escuchame, se me ocurrió una idea: quiero hacer un museo con tus obras que tengo en mi colección
-¿Ah, sí? ¿Y dónde pensás hacerlo?
-En Salta
-¿Salta? ¿Dónde carajo queda eso?
-En Argentina
-Para llegar tenés que tomarte un avión y viajar 14 horas hasta Buenos Aires; allí te tomás otro avión, unas dos horas más o menos, hasta la ciudad de Salta, y de ahí, otros 500 kilómetros hasta Colomé, en 4×4, ascendiendo hasta los 3 mil metros por caminos de cornisa, con infinidad de curvas. es probable que te marees o te apunes; algo horrible. ¿Qué te parece?
-Mmm…
-Los paisajes son bellísimos
-… bueno, dale
-¡Oh! genial James!
museo james turrel

Según cuenta el propio Donald Hess, de una charla más o menos como la anterior nació el Museo James Turrell que conocí en mi último viajes a Salta. Me pareció un museo insólito, pero no por lo que en él se exhibe (la obra en sí misma ya es algo extraña) sino por dónde se encuentra ubicado: en Colomé, en el oeste de los Valles Calchaquíes, en la finca donde el millonario suizo tiene también su Estancia y su Bodega que también visité y sobre las que escribí el post Impresiones de Colomé (los infinitos misterios del vino).

En cuanto a James Turrell: es yanqui, de California, y está vivo. Tiene una abultada barba canosa y usa sombrero. Es un artista que trabaja sobre la luz y el espacio, y lleva en ello unos cuarenta años.

A sus obras -a juzgar por mi propia experiencia y por lo que estuve viendo por ahí– más que mirarlas, lo que uno hace es habitarlas. Es cierto que también se observan, pero de una manera diferente a la que estamos acostumbrados, porque hay que mirarlas desde todos lados y por todos lados. Por lo general, se “entra” a la “obra” por una ventana al final de una escalera o se entra por una puerta y se sale por otra. En en el medio están el espacio y la luz: a veces luz natural, a veces luz artificial; a veces ambas. A veces hay que quitarse las zapatillas. Otras, mirar el techo. Andar a oscuras. No tocar.

museo james turrel

Las obras de James Turrell que tan celosamente custodia Hess, son obras de alto impacto sensorial. Se “viven” con el cuerpo y la mente. Geometría espacial y luz. Estímulo para la imaginación psicodélica. Recuerdo particularmente una obra, que consta de cinco habitaciones contiguas, comunicadas entre sí por puertas angostas. Se entra por un lateral caminando lentamente, siguiendo un invisible camino recto que las atraviesa a todas por el centro. Cada una de las habitaciones es de un color diferente y hasta el piso está pintado. Una pequeña ventana en cada una de ellas deja entrar la luz del sol. El día que visité la finca Colomé estaba nublado, y hasta nevó en la montaña, pero justo cuando fuimos a ver el museo el cielo abrió y salió el sol; pudimos apreciarlo a pleno.

Esta obra, y lo dice su autor, no yo, está vinculado con la mística hindú, con el viaje interior que realizan los brahmanes y con los distintos estadíos que van atravesando a los largo de ese viaje. De alguna manera, y esto lo digo yo, refleja la infinitud de la conciencia, porque al ir atravesando las habitaciones, el efecto que produce la luz borra los rincones, los ángulos, y cada habitación se transforma en un espacio infinito. Tenés la sensación de estar suspendido en medio de una atmósfera de luz espesa y pura como un cálido líquido amniótico impalpable. Es un viaje -muy breve, es verdad- a través de espacios infinitos de distintos colores. En el museo el silencio era de iglesia y hacía mucho frío, lo que le daba un toque de cierta solemnidad a la cosa.

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Sobre su propia obra, James Turrell dijo: “Mi trabajo es sobre el espacio y la luz que habita en él. Se trata de cómo se puede hacer frente a ese espacio y materializarlo. Se trata de tu visión, como el pensamiento sin palabras que proviene de mirar hacia el fuego.”

2 Comentarios

  1. Muy bueno Bottaro…

    debe ser un flash el museo. Me debo una visita y ahora, encima, me muero de envidia.

    Muy bueno el blog!

  2. Que lugar mas loco este! no conocía este proyecto! ayer en el MAMBA la muestra de psicodelia me pareció majestuosa!!!

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