sofitel carrasco montevideo

Una anécdota china

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El lumpen salió de un costado, de entre las sombras, y se mandó a cruzar el bulevar tambaleándose y empujando una bicicleta cargada con bolsas y otros bártulos. Me encontraba de visita en Montevideo y un amigo me llevaba en su auto hasta el hotel Sofitel de Carrasco, recientemente inaugurado, para que pudiera tomarle algunas fotos aprovechando que la noche estaba agradable. No sé cómo hizo para esquivarlo. ¡La puta madre!, dijo al tiempo que daba el volantazo y mi cabeza rebotaba contra la ventanilla. A partir de eso, y supongo que para descargar la tensión que nos había generado la situación, se desató una charla laberíntica y expansiva que terminó en múltiples derivaciones, como por ejemplo hablar de la condición de expatriado. El tema lo sacó mi amigo que venía de vivir durante dos años en Vietnam. Me contó que cada vez que pudo aprovechó para viajar por otros países de Asia y, entre otras tantas historias y anécdotas, me dijo que hubo momentos donde sintió una gran necesidad de encontrarse con otra persona con la cual poder dialogar en su mismo idioma. Siendo argentino, dijo, le resultaba muy agradable poder conversar con un panameño, un chileno o un ecuatoriano, pero que si por casualidad llegaba a cruzarse con otro argentino la satisfacción que sentía lo llevaba a un nivel de emoción que limitaba con las lágrimas y que, esa persona, absolutamente desconocida un segundo antes, al segundo siguiente pasaba a ser su mejor amigo. Y así, ambos, sin tener idea de quién era o qué hacía el otro, quedaban en encontrarse otro día para charlar y pasar un momento entre compatriotas. Y a propósito de un comentario que le hice me contó la siguiente anécdota. Cierta vez, estando de visita en China, conversó con un chino que había vivido en Cuba y que hablaba español con el acento de la isla. Fue un flash, dijo, y me miró estirándose los ojos con los dedos índices: “¿Y tu a que te dedicas, chico?”. Dijo mi amigo que escuchar esa frase de boca de un chino le causó un gran impacto, una especie de descolocamiento cultural. Fue como hablar  con un extraterrestre, dijo, y unos segundos después el auto se detuvo frente al hotel.

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