estancia san lorenzo

Estancia San Lorenzo en Península Valdés

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Conoce Estancia San Lorenzo en Península Valdés. Ubicada en el extremo noreste de la península, podés llegar hasta este lugar remoto y salvaje para comer y visitar una pingüinera

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Cuando vemos un mapa de la República Argentina la Península Valdés destaca, es fácil de descubrir. Es ese apéndice que penetra el mar Argentino en la Patagonia, en el noreste de Chubut, y que está unido al continente apenas por una delgada franja de tierra: atravesar el istmo Ameghino, es ingresar a un mundo de vida salvaje. Y aquí, cerca de Punta Norte, se encuentra la Estancia San Lorenzo, donde podés ir a comer y visitar una pingüinera.

Pingüinera de Punta Norte, en la Estancia San Lorenzo - Península Valdés

Pingüinera de Punta Norte, en la Estancia San Lorenzo – Península Valdés

Salimos muy temprano desde Puerto Madryn para cubrir los 170 kilómetros que separan a la ciudad de la reserva de Punta Norte. Nuestro objetivo es visitar la Estancia San Lorenzo (donde vamos a almorzar) y su pingüinera. En nuestro caso, el camino fue un poco más largo porque en vez de continuar por la Ruta3, en línea recta hacia nuestro destino, nos desviamos a mitad de camino hacia el este, en el cruce con la Ruta 52. Aquí doblamos a la altura de El Salitral, cortando la península por la mitad, para pasar primero por la Caleta Valdés. Y menos mal que lo hicimos porque es un lugar alucinante que no había visto en mi visita anterior.

Caleta Valdés, en el extremo noreste de la Península Valdés

Caleta Valdés, en el extremo noreste de la Península Valdés

La geografía que recorremos es árida, adornada por bahías, golfos, caletas, acantilados y playas; el paisaje es árido, estepa pura, belleza austera. El color gris predomina en la gran planicie que atravesamos aunque, cada tanto, manchones amarillentos, verdosos o la línea aplanada del salitral imprimen en el paisaje un toque abstracto.

Al fondo la línea de El Salitral, es el desvío hacia Caleta Valdés

Al fondo la línea de El Salitral, es el desvío hacia Caleta Valdés

En Península Valdés la mayor parte de los caminos son de ripio en buen estado

En Península Valdés la mayor parte de los caminos son de ripio en buen estado

De a poco, rodando sobre esta pintura acuarelada, vamos descubriendo la vida: primero unos guanacos, luego los choiques. Más adelante, entre unos arbustos, nos sorprende una mara con su cría y, ya llegando a la Caleta Valdés, los lobos y elefantes marinos que parecen reposar, por el efecto de la perspectiva, sobre un horizonte de agua color turquesa. Por momentos, aquí allá y más allá, grandes cúmulos de algas emergen sobre la superficie y nos ilusionan ingenuamente con ballenas. Las gaviotas, que pasan rasantes en formaciones azarosas, son las que le dan un poco de movimiento a las fotografías que tomamos a lo largo de la costa.

Los guanacos son los primeros que se dejan ver durante el viaje hacia Punta Norte

Los guanacos son los primeros que se dejan ver durante el viaje hacia Punta Norte

Llamada a veces "liebre patagónica", la mara es una especie endémica de esta región

Llamada a veces “liebre patagónica”, la mara es una especie endémica de esta región

Pingüinera de Estancia San Lorenzo

Estancia San Lorenzo lleva más de cien años allí dedicándose a distintas actividades en la zona protegida de Punta Norte. El establecimiento tiene más de 5 mil hectáreas con 5 mil metros de costa sobre el golfo San Matías.

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Durante la primera mitad del siglo XX, el establecimiento se dedicó a la caza de lobos marinos de un pelo: obtenían cuero y con la grasa elaboraban aceite. Todavía se pueden visitar las ruinas de los lugares donde se desarrollaban estas tareas que dejaron al borde de la extinción a estos animales.

En la actualidad, la Estancia San Lorenzo se dedica al turismo y a la cría de ovejas. Llevan adelante un restaurante y protegen una pingüinera que podemos visitar.

Este es el restaurante. Tiene una linda ambientación. Cuando llegamos ya nos estaban esperando para almorzar: cordero patagónico, por supuesto.

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Luego de comer, desde el restaurante llegamos caminando a la pingüinera que está a menos de 1 kilómetro de distancia y se estima que hay alrededor de medio millón de pingüinos de Magallanes.

A diferencia del centro de la península, en esta parte la geografía presenta algunas dunas. La recorremos por un sendero que serpentea entre los nidos, excavados en el suelo, al abrigo de los arbustos, y que nos conduce a un amplio mirador en una playa de canto rodado a pocos pasos del mar.

Hay que ir con guía (por lo general, acá llegan grupos de excursión a través de agencias de viaje que ya vienen con guía habilitado).

Tenemos la indicación de respetar absolutamente a estas aves que están en período de cría. Somos invasores en su territorio. Si mientras vamos caminando por el sendero alguno de los pingüinos se cruza o viene caminando hacia nosotros debemos quedarnos quietos y esperar que haga lo que tenga que hacer. Recién cuando sale del camino podemos seguir avanzando.

Esto es algo que ocurre durante todo el tiempo, porque ya están acostumbrados a los humanos y se manejan con total confianza. Ojo, la confianza no significa que sean dóciles; por el contrario, si nos acercamos mucho a ellos se ponen en alerta y empiezan a mirarnos de costado, girando la cabeza: es el momento preciso de alejarnos rápidamente de sus picos nada simpáticos y mellados por sus peleas.

Playas de cantos rodados y dunas es el ámbito natural y salvaje de los pingüinos de Magallanes

Playas de cantos rodados y dunas es el ámbito natural y salvaje de los pingüinos de Magallanes

Los pingüinos hacen sus nidos en el suelo. Cada año, en la época de cría, vuelve la misma pareja al mismo nido

Los pingüinos hacen sus nidos en el suelo. Cada año, en la época de cría, vuelve la misma pareja al mismo nido

Los pingüinos de Magallanes pasan largo tiempo con las alas abiertas de cara al sol

Los pingüinos de Magallanes pasan largo tiempo con las alas abiertas de cara al sol

No me gustaría para nada que alguna parte de mi cuerpo quedara en medio de ese pico

No me gustaría para nada que alguna parte de mi cuerpo quedara en medio de ese pico

Pasamos un rato en la pingüinera, disfrutando de su playa de canto rodado. Nos entretenemos tomando fotografías y haciendo videos. Los observamos como los pingüinos se quedan quietos, con las alas abiertas de cara al sol, o como se hacen arrumacos e intercambian gestos que suponemos amorosos. En el mirador hay bancos también. Da para sentarse y colgarse mirando el horizonte, como hizo Xavier, el viajero español. Paz y belleza en toda la amplitud del mar Argentino. Y en uno de los lugares más bellos de toda la Patagonia.

Xavier, el español cascarrabias del grupo que despertó nuestra admiración por su voluntad de seguir viajando a su edad

Xavier, el español cascarrabias del grupo que despertó nuestra admiración por su voluntad de seguir viajando a su edad

Cada año, en la época de cría, las mismas parejas se unen y ocupan el mismo nido que el año anterior

Cada año, en la época de cría, las mismas parejas se unen y ocupan el mismo nido que el año anterior

Esta excursión fue parte del blogtrip organizado por la Secretaría de Turismo de Puerto Madryn, el Ente Mixto de Promoción de Puerto Madryn y el Ministerio de Turismo de la Nación.

Importante: Estancia San Lorenzo puede visitarse de septiembre a marzo.

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La excursión a la Estancia San Lorenzo y pinguinera de Punta Norte la realizamos con la empresa Argentina Visión.

Más información en el sitio web de la estancia.

2 Comentarios

  1. Muy buenas las fotos!

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