El estigma Chevallier

| 6 Comentarios

Hay, como mínimo, cuatro fechas en el año que uso el servicio de Chevallier. Y cada vez que lo hago pasa algo, por lo general bizarro, que me obliga a respirar profundamente y a poner la conciencia en modo zen para no agarrarme una úlcera. Navidad es una de esas fechas y, esta vez, por supuesto no fue la excepción. Pasó algo.

El incumplimiento de horarios es habitual. Y en estos casos, los reclamos no tienen sentido

El título original de este post era: ¿Por qué Chevallier es una mierda?, pero a último momento decidí cambiarlo, no porque no piense que no lo sea sino porque tal vez podría estar siendo injusto con tal afirmación. Que yo piense que Chevallier es una mierda no significa que lo sea para otras personas, incluso no confirma que la empresa, efectivamente, lo sea. Desde hace años –desde mis años de estudiante- me vengo prometiendo escribir algo sobre esta empresa de transporte terrestre que funciona de manera poco satisfactoria. Pero lo hice recién ahora, esta Navidad, simplemente porque con el apuro para salir de mi casa hacia la Terminal de Ómnibus de Retiro olvidé meter un libro en la mochila y no tenía con qué distraerme. Y no me quedó otra que ponerme a escribir.

Como dije, salí tarde de mi casa en el barrio de Caballito. Agarré el 132. Un día normal, el 132 demora desde Parque Rivadavia hasta Retiro entre 45 y 50 minutos con viento a favor;  yo me subí al bondi a las 8:48 hs y me bajé, frente a la Estación del Ferrocarril General San Martín a las 9:40 hs. El micro que debía tomar hacia San Antonio de Areco salía a las 9:30hs. Sin embargo, al bajar del bondi no me apresuré. Esperé todavía el semáforo y crucé la Av. Antártida Argentina cuando me correspondía pasar como peatón. No iba a correr, porque a esa hora ya hacía casi 30 grados y el sol pegaba fuerte. Además, contaba con la ineficiencia de Chevallier que, justo hoy, no tenía porqué variar.

Llegué al andén de donde salen los micros y miré la pantalla que anunciaba los arribos y partidas.  El micro no aparecía. Para confirmar la ineficiencia de la empresa fui hasta la boletería de adentro de la Terminal sabiendo de ante mano que no iba a tener una respuesta racional y coherente. El personal, hace años que son los mismos, no cuenta con suficientes recursos discursivos como para argumentar algo sensato. Ni siquiera los culpo por su desidia. Deben estar tan hartos como los pasajeros de escuchar puteadas, reclamos y quejas sin poder remitirlos a un responsable, sencillamente porque no hay tal responsable. Es la empresa la que está podrida desde sus entrañas, es la dejadez y desidia del personal jerárquico, del personal de atención al público, de los conductores. ¿Libro de quejas? ¿CNRT? Jajaja, bancatelá. Es así. Funciona así. Somos así. Me pregunto de quién es Chevallier. Las empresas dicen mucho de sus dueños y de sus formas de hacer negocios.

Ahorren papel. Los carteles tienen sentido cuando cumplen con lo que dicen.

En la ventanilla uno de los empleados me dijo que el servicio estaba demorado. De la manera más amable que pude le dije que eso ya lo sabía, que justamente quería saber porqué se encontraba demorado (una vez me respondieron: porque va a salir más tarde). No lo sabía. Y yo sabía que no lo sabía, y sabía también que tanto a él como a mí no nos importa el porqué estaba demorado, sino que deseábamos que el puto micro de mierda hubiese salido a horario, como corresponde que sea, para evitar tener que vernos las caras y ese dialogo inocuo que tanto él como yo, también lo sabíamos, no nos conducía a nada ni arreglaba nada. Pero estaba allí, frente a la ventanilla perdiendo mí tiempo por eso mismo: porque me estaban haciendo perder el tiempo y entonces yo contribuía, con un diálogo vacío, a que al menos uno de ellos también perdiera su tiempo.

En un momento de la charla, el hombre del otro lado de la ventanilla simplemente giró un monitor y con el dedo índice señaló un casillero pintado de verde en la pantalla: en el recuadro leí la palabra “demorado”. Debe tener para unos diez minutos más, me dijo. Le di las gracias y regresé al andén pensando que finalmente había llegado el día de dedicarle unas palabras a la empresa.

En el andén miré otra vez la pantalla de los arribos y partidas pero el micro que debía abordar aún no aparecía. Miré la hora. Eran las 9:52 hs. Paciencia. Saqué el iPod de la mochila y puse el disco “Blues for the red sun”, de Kyuss. Luego abrí la aplicación para tomar notas y me puse a escribir esto de un tirón, así nomás como iba saliendo con el fastidio que me motivaba en ese momento.
Dejé de escribir cuando un micro estacionó en la Plataforma 43, justo enfrente de donde yo estaba escribiendo, y me obligó a levantar la cabeza de la pantalla. En el parabrisas tenía pegado un papel que decía: “Río Cuarto 9:30 hs”. Volví a mirar la hora. Eran las 10:17 hs.

La estructura venía haciendo ruido hasta que en un momento el depósito de residuos cayó al pasillo

Bonus Track: una vez arriba del micro, y con los primeros metros rodados, el fastidio disminuyó considerablemente al punto que empecé a cuestionarme si valía la pena o no publicar lo que había escrito. La duda se esfumó enseguida con un chorro de aire helado que me daba en la cabeza. En plataforma que sirve para poner los bolsos había un hueco (nada que un bollo de papel no haya podido solucionar). ¡Pero qué empresa de mierda!, me dije y volví a la aplicación de notas para ponerme escatológico. Es la única manera de explicar porqué Chevallier es una mierda.

La palabra mierda no debe asustar ni ofender a nadie. Esta palabra se refiere al resultado último y concreto del proceso orgánico y fisiológico de la digestión humana. Así lo utilizo y así hay que entenderlo en este post.  Cuando digo que Chevallier es una mierda no lo digo como un insulto sino como una descripción objetiva de un proceso. Estoy diciendo que la empresa es el resultado de la necesidad de un sistema de transporte terrestre mal digerido y la culpa es, en parte, de nosotros mismos, de los usuarios, que vendríamos a ser algo así como una flora intestinal enferma.

Sé que es el sentimiento de muchos usuarios el que el sistema de transporte terrestre y sus servicios dejan mucho que desear. Por supuesto, Chevallier no puede arrogarse el monopolio del servicio deficiente. En el caso del transporte terrestre, la ineficiencia y la precariedad de los servicios es una virtud extensiva a la casi totalidad de las empresas. Hablo de Chevallier porque es la empresa que padezco más a menudo, aunque me resisto a pensar que no haya empresas que brinden un servicio digno. Tiene que haberlas. Quiero creer que tiene que haberlas.

Me ha tocado viajar en un Chevallier con gotera y donde una persona se quedó encerrada en el baño. Tal vez algún día cuente la historia

6 Comentarios

  1. Che, pero mientras otros no tienen plata para comer vos te quejés porque estás viajando? Qué tipo #negative que sos!!!!. Sobre quien es el dueño de Chevallier dejame decirte que nunca lo sabrás, las empresas de micros, los casinos y los hoteles son las máquinas perfectas de lavar plata, la empresa cambia de denominación constantemente, a veces para tapar chanchadas, a veces porque se pasa de mando en función de un cambio de gobierno o gabinete. Generalmente aparecen personas comunes que hace muchos años fueron choferes con una historia de éxito y sacrificio atrás pero los dueños reales muchas veces son políticos. Si la politica no funciona bien en el país, imaginate una empresa de colectivo. Ellos no saben el servicio que dan porque NO USAN BONDI, van en auto importado o avión. OJO QUE HAY PEQUEÑAS EMPRESAS familiares y cooperativas que si dan buenos servicios, hay que buscarla, no van a todos lados. SUERTE, Si te quejá sde Chevallier no sabés lo que es CORDOBA COATA, que igual pertenece al mismo grupo, en el país hay por ejemplo 200 empresas, no tengo idea cuantas pero si así fuera 150 pertenecen a 3 grupos empresarios, el resto son chicas y tarde o temprano, como no logran rentabilidad por precios y porque no tienen un subsidio del gobierno (no tranzan acciones por subsidios) se funden y se venden a un grupo. TAL VEZ NO SABIAS ESTO pero siempre viajo en bus y me he cuestionado todo lo que cuentas, sólo que yo soy jodido y pregunto y averiguo :-) EXITOS, comprate una Gilera

  2. Es así Walter, llevo una vida tan ostentosa que viajo en micro para envidia tuya :)
    No digo que no sea cierto lo que decís, pero es muy #Negative, voy a seguir probando hasta dar con una empresa que brinde un buen servicio. Por supuesto viajé en empresas de micros que no puedo decir nada, que estuvo todo muy bien, pero fue una vez nada más. En mi caso, el tema con Chevallier, es que siempre hay un problema, y no es joda: siempre. Debería probar con la Gilera.
    Gracias por pasarte y comentar (e investigar), abrazo!

  3. Chevallier no es nada, hay leyendas peores. Hace mucho tiempo, había una línea (ahora funciona mejor) que se olvidó de una pasajera, en un trayecto donde casi no pasaban colectivos. La señora los siguió en un taxi (serían unos 20 km), y lo retó al chofer casi a carterazos (joven, joven, lo mencionaba entre insulto e insulto, me hizo gastar mil australes). Esa misma línea, una vez un colectivo casi arranca sin que mi mamá subiera (yo tenía seis años y estaba con mi hermana de cuatro). Cuando el chofer cierra todo y empieza a mover el colectivo, no se me ocurre mejor cosa que gritar y fingir llorar, (llorá, llorá, le dije a mi hermana), y ahí grite “mi mamá no está” (sabía que si fingía desesperación iba a llamar la atención de los adultos). Esperamos hasta que llegó mi mamá, me acuerdo de que el tipo la miró fiero…………
    Lo que me pasó una vez en Chevalier fue viajar con Mamá Cora (trayecto Rosario-Neuquén). La señora era mamá Cora, con chalina y zapatotes negros, hablaba sola y le decía “muchacho, muchacho” al chofer. En el medio del camino, el baño se rompio, y la señora fue a decirle al chofer: muchacho muchacho, alguien fue de cuerpo en el baño pero yo no fui. Bajó en Santa Rosa, pero no había nadie esperándola: se quedó sentada en la terminal. La verdad es que me quedé preocupada…

    • Hola Fernanda, sí, Chevallier es una caja de sorpresas (por lo general, desagradables y bizarras). Vos te subís y no sabés qué puede ocurrir.
      Gracias por pasarte, saludos!

  4. Qué crónica tan ridícula, por favor. Y lo peor es que me tomé el trabajo de leerla hasta el final. “Chevallier es una caja de sorpresas…”. Mirá vos. En una flota con 300 micros los fierros pueden romperse. Y hacer los diagramas a veces es difícil. A veces el micro que tiene asignado un destino es el mismo que llega de otro lado y puede tener una demora. Además, a qué hora saliste? A las diez y media? Por una hora! Salud, viva Pullman General Belgrano, Chevallier y los que apuestan al transporte terrestre.

    • Gracias Dino, no sólo por tomarte el trabajo de leerla hasta el final (con comentarios incluidos) sino también por comentar. Por tu respuesta intuyo que trabajás vinculado a la industria del transporte terrestre, y coincido en que no debe ser fácil planificar las rutas de una flota tan grande. Solo digo que si una empresa se compromete a brindar X cantidad de servicios en X horarios, debe cumplirlos; y si no puede, que reduzca los servicios y los horarios a una escala que pueda manejar. Y que vivan las empresas! Y que inviertan!
      Saludos.

Deja un comentario

Campos requeridos marcados con *.