Cuaderno de viajes de Ciruelo

| 4 Comentarios

Esta entrada trata sobre “Cuaderno de viajes de Ciruelo”, un libro de viajes no convencional, dedicado a lugares que ninguno de nosotros visitó y, probablemente, nunca visitará. Y no porque no existan, sino porque no todos podemos percibirlos. ¿Conocen a Ciruelo?

cuaderno de viajes de ciruelo

Es posible que no conozcan a Ciruelo, aunque seguramente alguna vez habrán visto sus dragones. Desde hace tiempo sus dibujos son conocidos en todo el mundo, sobre todo por los amantes del género “fantasy”.

No voy a decirles mucho del libro porque, en realidad, este post es medio improvisado o, mejor dicho, sugerido. El tema es que me lo sugirió un insecto. Una libélula. Ocurrió esta mañana. Enseguida les explico esto, ahora sólo déjenme decirles algunas cosas acerca el libro.

Al Cuaderno de viajes de Ciruelo lo compré hace varios años en una exposición de sus obras que se realizó Buenos Aires, ya no recuerdo dónde. Sí me acuerdo de que el libro estaba sobre una mesa y que lo abrí al azar y leí un texto que hablaba del arte inca, y que decía que si ese arte oculto al trabajar la piedra hubiese llegado hasta nuestros días “habríamos trascendido las galaxias y el hombre ya viajaría a las estrellas con el corazón hecho un sol”. Pasé las páginas una tras otra. Me voló la cabeza.

El libro está compuesto de textos muy breves, poéticos, acompañados de dibujos realizados con bolígrafo. Fueron hechos por Ciruelo en aeropuertos, en conferencias, siempre en situación de tránsito. Algunos están fechados (entre 1994 y 2004) y tienen una referencia geográfica: Dallas, Formosa, Frankfurt, Long Island, Ollantaytambo, Portugal, Patagonia, Luxemburgo.

cuaderno de viajes de ciruelo

“Me gusta viajar y me gusta dibujar, así que un cuaderno de viajes se deriva naturalmente de eso”, explica Ciruelo, a modo de prólogo, en la primera página. Y lo que naturalmente se deriva son seres fantásticos, de otros mundos, y de este mundo, y de mundos entre mundos. No son sólo hadas, dragones y duendes. Son sobre todo, percepciones; seres reales o de potencial existencia a través del dibujo.

Para Ciruelo el dibujo es algo serio, sagrado, mágico, un ritual para activar seres posibles. Alquimia. “Con ciertos dibujos es mejor no descuidarse”, dice Ciruelo, quien un día quiso ser mago y, cuando por fin pudo hacer magia, se dio cuenta que “era igual que dibujar”.

Un mundo de símbolos y conjuros encierra (o libera) el libro de Ciruelo, un mundo por el que deambulan seres mágicos y terribles, hadas y dragones, guerreros y dioses, serpientes y ninfas, árboles y soles de piedra, fuegos y tiempo. Mundos de polvo, reinos, poder, bosques, luz.

“Son solo situaciones reales que al ser escritas adquieren cierto carácter de ficción”, dice Ciruelo, y afirma que el libro “es un cuaderno de viajes basado en hechos reales”. Y se lo dedica al cóndor.

cuaderno de viajes de ciruelo

Sugerencia de la libélula (explicación del post)

Hoy por la mañana, mientras editaba algunas fotos para la segunda parte del post sobre el hotel de San Pedro de Atacama, una libélula (yo toda la vida les dije alguaciles) se posó en mi hombro. Permaneció allí unos segundos y luego saltó al respaldo de una silla cercana. Es muy raro ver estos insectos en la ciudad y, más aún, adentro de un departamento. Desde el respaldo de la silla el bicho “me miraba”. O yo creía que me miraba. Por el momento no le presté mayor atención pero, al cabo de un rato, seguía “sintiendo” que me miraba. Levanté la vista y lo vi que seguía allí. En eso, dio un saltito a una silla más lejana. Lo seguí con la mirada. Dio otro saltito. “¿Qué onda, bicho?”, pensé. Y el bicho voló hacia mi y se posó en el borde de la pantalla de la computadora. Debo reconocer que vistos de cerca, estos insectos impresionan un poco. Estaba a menos de treinta centímetros de mi cara. Lo miré y recién ahí comprendí: el bicho estaba intentando decirme algo. “¿Qué ocurre?”, le pregunté con el pensamiento. Inmediatamente el bicho salto al respaldo de la silla donde se había ubicado al principio y, un segundo después, volvió al borde de la pantalla. Lo miré. Y enseguida volvió al respaldo de la silla. “Entiendo, ¿querés que te siga?”, pensé dirigiéndome a él, y al toque saltó otra vez a la silla. Cuando me paré, voló a la otra silla. Y de ahí cruzó la habitación hasta la biblioteca. Fui hacia él. Se posó en el último estante, lo vi caminar sobre los libros y bajar por el hueco que hay entre el mueble y la pared. Me asomé para ver dónde estaba pero no lo vi. Es más, no volví a verlo. En cambio, allí estaba, envuelto en pelusas y polvo, y vaya a saber desde cuando, el Cuaderno de viajes de Ciruelo. Le sacudí un poco la mugre y lo abrí, como hace años, al azar. Y lo que leí fue esto:

Supe de un ritual del mundo antiguo para activar semidiosas guardianas en el cual la aspirante a Chacmool deja que las libélulas sagradas graben dibujos en su piel. Esos dibujos ancestrales son hechos con precisión por las bocas de los insectos que conocen muy bien el factor vibracional de los dibujos y su efecto en el aura de las hembras. Tuve visiones de ese ritual y presencié de algún modo la transformación que convierte a esas mujeres en verdaderos diamantes vivientes

cuaderno de viajes de ciruelo

Ciruelo es un ilustrador argentino. En la actualidad vive en Sitges, un pueblo español del Mediterráneo. Si quieren saber más acerca de él y su mundo visiten el sitio web: www.dac-editions.com

4 Comentarios

  1. Y yo amo Ciruelo también y me encantó este posts. Me crie en un mundo de hadas y duendes, por lo que lo vivo de una forma muy personal. Te recomiendo también “El libro de las cosas que nunca existieron”. A mi me gustó mucho y se ve que a alguien más también porque después de muchos años robaron casa y se lo llevaron (sonrio de pensar que por lo menos alguien lo disfruta en algún lado). Gracias por compartir un poco de magia!!!!

    • Hola Guada, gracias. Es muy flashero el libro. Yo no puedo dibujarlos, pero tengo algunos amigos -y otros no tanto- que cada tanto me visitan en esta dimensión. El otro libro que mencionás lo tuve una vez en la mano pero no se porqué no recuerdo haberlo ojeado. Tal vez el libro ese tampoco existía ;)

  2. hola! me encantó el post, me gusta mucho Ciruelo y por eso llegué acá, pero lo que más me gustó fue lo de la libélula, yo he tenido ese tipo de acercamiento con libélulas más de una vez y una de esas fue en San Pedro de Atacama… la coincidencia me impresionó. saludos!

    • Hola Camila, sí, son unos bichitos muy especiales. Tal vez vos seas una Chacmool y todavía no te diste cuenta ;)
      Gracias por leer y comentar, saludos!

Deja un comentario

Campos requeridos marcados con *.