Museo de la Inquisición de Lima

Museo de la Inquisición de Lima

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Entre la gran cantidad de cosas que podemos ver y hacer en Lima, el Museo de la Inquisición destaca entre los principales atractivos de la capital de Perú. El edificio que ocupa el museo es una joya arquitectónica del centro histórico de Lima, y parte del patrimonio que alberga se encuentra allí desde la época de la fundación de la ciudad.

La importancia histórica de la sede de la Inquisición de Lima radica, en principio, en que por sí misma es parte de la historia fundacional de la Ciudad de los Reyes y del país. Fue la herramienta que le dio forma a una cultura cuyos rasgos fundamentales continúan vivos hasta la actualidad y que podemos comprobar cuando visitamos a Perú.

El museo

De la Plaza Mayor, en el centro histórico de Lima, podemos llegar caminando al Museo de la Inquisión. Además de que queda muy cerca, poco más de tres cuadras, el paseo nos permite meternos en las calles antiguas de la ciudad donde no nos cuesta nada imaginar los días sórdidos de la colonia o los días esplendorosos del siglo XIX. Casas en ruinas, tejas y balcones, empredrado y farolas. Edificios de estilo colonial, restaurados, convertidos en locales comerciales o bares. Por las calles de este escenario, camino del museo, nos cruzamos con empleados que acarrean todo tipo de productos, vendedores ambulantes, hombres de traje y maletín, turistas.

Museo de la Inquisición de Lima

Fachada del Museo de la Inquisición

Cuando finalmente llegamos al edificio de la Av. Abancay vemos una fachada con columnas griegas y apariencia de templo dórico romano. La construcción original de la sede de la Inquisición no existe, aunque sí quedan vestigios de las instalaciones.

Lo mejor conservado del lugar es la Capilla del Santo Oficio, famosa por el techo labrado, muestra de la virtuosa carpintería barroca. Al guía que realiza la visita le gusta decir que el techo está compuesto por más de 30 mil piezas de madera, encastradas entre sí sin utilizar un solo clavo.

Museo de la Inquisición de Lima

Carpintería barroca: detalle del techo de la Capilla del Santo Oficio.

La recorrida nos permite conocer también una “sala secreta” donde el Inquisidor y sus colaboradores deliberaban acerca de la suerte de los herejes. Más hacia las entrañas del edificio, a nivel del subsuelo, están las celdas originales: huecos excavados en la tierra y bloqueados por gruesos barrotes de acero.

Museo de la Inquisición de Lima

Antiguas celdas que aun se conservan

Con la suficiente imaginación para transportarnos unos siglos atrás, el paseo se torna sobrecogedor, sobre todo por la ambientación de la sala donde están representados, a tamaño natural y de manera realista, los diferentes tormentos a los que eran sometidos los acusados por herejes.

Las torturas

Museo de la Inquisición de Lima

La garrocha

La garrucha (foto de arriba): el condenado era sujetado por las manos, a la espalda, con una soga. Lentamente era elevado con la garrucha (un sistema de polea) hasta cierta altura para luego soltarlo en caída libre y frenarlo, brúscamente, para que soportara todo el peso inercial de la caía en sus brazos.

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El potro

El potro (foto de arriba): fue el método de tortura más extendido en ese tiempo. El condenado era colocado sobre una mesa o tabla, en cruz, y sus extremidades atadas con sogas a una rueda. Al girar la rueda, las extremidades del condenado se estiraban hasta el punto de arrancarlas de las articulaciones.

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El castigo del agua

El castigo del agua(foto de arriba): el condenado era acostado boca arriba en una mesa y se le introducía un trapo hasta la garganta. El trapo era humedecido poco a poco, generando en el condenado el efecto de ahogo.

¿Qué fue la Inquisición española y cómo llegó a Lima?

Para comprender mejor qué es y cómo llegó esta institución a América tenemos que situarnos en la Edad Media, hacia finales del siglo XV, cuando los musulmanes fueron expulsados de la península ibérica.

En esta época, luego de la expulsión de los moros, en la península Ibérica surgen dominantes los reinos de Castilla y de Aragón. Las familias reales no tardaron en darse cuenta de los beneficios de fusionarse estratégicamente para permanecer en el tiempo y transformarse así en el camino que llevaría hacia la futura república española. El acto simbólico de este hecho fue el casamiento entre Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, una unión de la que no se esperaba otra cosa que diera vida a una nueva estructura política y social, una nueva forma de poder que luego se extendería hasta los desconocidos lugares más allá del océano.

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El Inquisidor, la figura más temida y con un poder casi infinito en la época

Una de las primeras medidas de gobierno, luego de la unificación de los reinos, fue la creación de cinco consejos reales (algo así como nuestros actuales ministerios) ; uno de ellos fue el Consejo de la Suprema y General Inquisición. Esta fue la primera institución que con un solo jefe común para los reinos -el Inquisidor General- tuvo bajo su poder a toda España y sus colonias.

Así, los reyes emplearon la unificación espiritual con una finalidad claramente política: la unidad española. Este proceso de transformación social se dio en medio de una crisis económica, con una población diezmada y empobrecida por las luchas y las enfermedades y un irrefrenable sentimiento de intolerancia religiosa.

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Acueducto de la antigua construcción

La Inquisición que llegó a América no es la misma Inquisición de la Santa Sede -creada por el Vaticano-, sino que es la misma Inquisición creada en 1478 por Isabel y Fernando, los Reyes Católicos, con la bendición del Papa Sixto IV.
La Inquisición instaurada en Lima, igual que en el Viejo Mundo, fue una institución creada con objetivos específicos: controlar, vigilar y castigar: la fe, las costumbres, las creencias y, especialmente, al pueblo judío. En ese tiempo los judíos ocupaban cargos estratégicos en la estructura de poder del reino; por ejemplo, eran prestamistas y arrendatarios de los tributos reales. Además, se los acusaba de haber formado un Estado dentro de la estructura de poder del reino, y se desconfiaba de los judíos conversos, a quienes se los consideraba una especie de espías infiltrados. La persecución fue implacable.

Museo de la Inquisición de Lima

Cadenas y otros objetos utilizados en los tormentos son exhibidos en las vitrinas

De este lado del océano, la Inquisición de Lima se ocupó especialmente de perseguir a los judíos conversos que llegaron a América luego de la colonización española. Temían que los judíos se hicieran poderosos en las nuevas tierras del reino.

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Una viga labrada y de fondo la vestimenta con la que eran exhibidos los herejes

Otros datos para visitar el Museo de la Inquisición de Lima:

El Museo de la Inquisición de Lima está ubicado en la Av. Abancay s/n casi Jirón de Junín. Está abierto todos los días de 9:00 a 17:00 y las visitas, gratuitas y de una hora de duración, se realizan en seis idiomas. Más información: www.congreso.gob.pe

2 Comentarios

  1. Impecable, excelente entrada, me encantó!!!

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