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Ruta del Vino: 10 razones para viajar en vendimia

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Estas son mis 10 razones para viajar en época de vendimia y recorrer la Ruta del Vino de Argentina.

ruta del vino

1 – Hablar con los enólogos

Los enólogos son los rockstar del vino. Saben que elaborar vinos es un arte y les gusta contar cómo lo hacen. Hablan con pasión de su trabajo, tal vez porque muchos de ellos suelen ser los dueños de las bodegas o integrantes de la familia propietaria. Cada enólogo hablará de su manera de hacer vinos, contará detalles del proceso de elaboración, de la tecnología de la bodega, de la madera de las barricas, del clima, de los sistemas de riego implementados en los viñedos, de la amplitud termica, de la importancia del tiempo en esta metamorfosis que va de la uva bajo el sol al líquido en una botella.

2 – Conocer bodegas

Las bodegas son los templos del rebaño bebedor y la vendimia es época de peregrinación. Y por suerte, hay gran variedad de templos para los fieles al vino. Están las bodegas de arquitectura imponente, las que resguardan su patrimonio como testigo de la evolución y las de diseños modernos y audaces. Están las que tienen museos y nos cuentan su historia y la del vino. Están las tradicionales que mantienen la mística de la producción artesanal y están las bodegas de grandes grupos que se imponen a fuerza de tecnología de vanguardia y marketing. Cada bodega, a través de su imagen y su forma de trabajar, nos habla de su personalidad y actitud, de cómo son sus vinos y cómo los vemos.

3 – El trabajo

Cuando visitamos las bodegas, sobre todo en época de vendimia, podemos meternos en la intimidad productiva del vino, en el hacer de cada día de los enólogos en los propios establecimientos, cada vez más parecidos a laboratorios, ordenados e impecables. Pero también podemos presenciar la otra parte del trabajo de las bodegas, la menos glamorosa y ardua que ocurre en los viñedos y de la que participan miles de manos anónimas: la cosecha, y los primeros pasos de la uva en su camino hacia la transformación en vino. Y lo bueno de visitar las bodegas durante la vendimia es que nosotros, como turistas curiosos y ávidos de experiencias, podemos participar de estas tareas de cosecha. En esta época algunas bodegas permiten a los turistas participar de estas tareas, haciendo que nos acerquemos más al vino, que comprendamos los procesos, los esfuerzos y la magia que es la elaboración de vinos.

4 – Los destinos

Está claro: la estrellas del turismo del vino son las bodegas pero no son objetos aislados, por el contrario, son la puerta de entrada para descubrir los atractivos turísticos de los destinos donde se encuentran. La Ruta del Vino de Argentina tiene una variedad de escenarios naturales fantásticos, paisajes y geografías únicas, pueblos que nos invitan a descubrir su cultura, su historia, su arte y su gastronomía.

5 – La Gastronomía

Es inconcebible hablar de vinos y bodegas y no hablar de comida. Disfrutar del ambiente gastronómico que se genera en torno a las bodegas es algo fascinante. Los aromas y sabores propios de cada destino nos acercan a la cultura de la región que visitamos. La gastronomía auténtica nos habla de los pueblos, de su vínculo con la tierra y de su arte culinario. Descubrir, probar y saborear los productos y alimentos propios de cada región nos brinda nuevas experiencias sensoriales y degustativas y nos acerca a la cultura que nos invita a compartir su mesa.

6 – La Ruta 40

Hay bodegas y viñedos en muchas provincias de Argentina, pero la región vitivinícola tradicional de Argentina se encuentra a lo largo de la Cordillera de los Andes, desde el norte del país hasta la Patagonia. El eje que une a todos los destinos del turismo del vino del oeste del país es la Ruta Nacional 40. A lo largo de su trazado mítico y legendario, la Ruta40 nos permite disfrutar de la belleza paisajística de las distintas provincias que atraviesa y nos acerca a una gran cantidad de bodegas de la Ruta del Vino que abren sus puertas al turismo.

7 – La Fiesta Nacional de la Vendimia

Es la celebración del vino por excelencia que se lleva a cabo en Mendoza. La fiesta comienza a mediados de febrero y culmina en marzo, mes donde tienen lugar los principales eventos de la celebración: Bendición de los Frutos, Vía Blanca de las Reinas, El Carrusel y el Acto Central entre otras actividades. El Acto Central se realiza en el Teatro Griego Frank Romero Day y su puesta en escena es colosal. De la performance, que cada año cuenta una historia distinta sobre la vendimia, participan casi mil artistas. El momento cumbre de este espectáculo es, por supuesto, la eleccion de la nueva Reina de la Vendimia. Desde cualquier punto de vista, la Fiesta Nacional de la Vendimia es un espectaculo impactante.

8 – Vendimia Solidaria Valles Calchaquíes

Vendimia Solidaria Valles Calchaquíes es la iniciativa que promociona los productos de la Ruta del Vino de Salta y que tiene su epicentro en Cafayate. Se realiza en marzo, y durante diez días hay una serie de actividades programadas en distintos escenarios como fincas, bodegas, restaurantes, museos y hoteles. Es una buena excusa para los que buscan introducirse en el mundo del vino.

9 – Las anécdotas

En los viajes como en las fiestas pasan cosas divertidas, absurdas o bizarras. Siempre que vamos a algún lado regresamos con algo que contar. Esta es mi anécdota en una Fiesta Nacional de la Vendimia. Fue durante la Vía Blanca de las Reinas. Las candidades a Reina de la Vendimia desfilan en carrosas rodeadas de una corte de princesas y ex Reinas que arrojan al público obsequios y frutos de los departamentos que representan. En este caso, recuerdo el paso de la carrosa de Lavalle. Las cortesanas arrojaban al público… melones. Y ocurrió que cuando la carrosa se detuvo frente al palco del personal diplomático invitado, una de las cortesanas arrojó un melón que la esposa de uno de los funcionarios, que no estaba atenta al desfile, no vio venir. El melón impactó de lleno en la cabeza de la mujer y los que estaban a su alrededor se las vieron muy difíciles para disimular las risas.

10 – Tomar vinos

Esta es la razón más importante para viajar: simplemente, ir a tomar vinos. Vinos de los mejores del mundo, de los que da placer tomarlos y compartirlos. Porque a eso vamos a los destinos donde hay bodegas: a descubrir y a tomar vinos, a conocer cómo es la tierra y la gente que lo hace, a conocer los paisajes y las características del lugar donde se produce la mágica transformación de la uva en vino.

Que cada uno encuentre sus propias razones… ¡Salud!

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