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Turismo aventura en San Miguel de Allende

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El Cañón de los Coyotes es un profundo tajo en la geografía que rodea a la ciudad de San Miguel de Allende, en Guanajuato, y es el escenario de un paseo en cuatriciclo, de un canopy a 180 metros de altura y de muchas otras actividades de aventura.

cañon de los coyotes

El paseo en cuatriciclo comenzó después almorzar, en el centro de la ciudad, y luego de un breve recorrido urbano salimos de San Miguel de Allende hacia el Cañón de los Coyotes. Unos pocos minutos después el paisaje cambió totalmente, pasando de los edificios coloniales y floridos a un entorno más agreste dominado por cactus.

cañon de los coyotes

Seguíamos un sendero de tierra en medio de la sierra, entre un paisaje casi desértico donde abundan los arbustos achaparrados y las plantan pequeñas y espinosas. Sobre todo abundan los cactus de tuna.

Antes de dirigirnos hacia nuestro destino final, el Cañón de los Coyotes, hicimos una parada en San Miguel Parque de Aventura, la empresa prestadora del canopy  (ellos le llaman tirolesa) porque nuestro objetivo era combinar las dos actividades: el paseo en cuatriciclo con la empresa Bicentenario Todoterreno y el canopy.

cañon de los coyotes

Nos detuvimos en una sede que era un intento de castillo donde nos proveyeron del equipo necesario para el canopy: arneses, cascos y guantes y, junto con todo el equipo de San Miguel Parque de Aventura y con “La Bestia” como apoyo  (como le llaman a su camioneta), seguimos nuestro camino.

De pronto, luego de haber andado un buen trecho, al doblar una curva, la tierra se abrió como si le hubieran dado un gran hachazo: llegamos al Cañón de los Coyotes.

cañon de los coyotes

Sin perder tiempo dejamos los cuatriciclos a un lado y, luego de una breve charla con recomendaciones de seguridad, ya estábamos listos para volar a 180 metros de altura de una a otra pared del imponente cañón.

El canopy está realmente bueno porque incluye siete tramos, de entre 300 y 200 metros, más un puente colgante. Entre tramo y tramo hay que hacer breves caminatas que pudimos aprovechar para tomar fotos y videos o simplemente para disfrutar del entorno, que tiene cascadas, y de las vistas de la ciudad de San Miguel de Allende que se nos brindan desde allí arriba, a unos dos mil metros o tal vez un poco más, y desde donde pudimos distinguir claramente la figura rojiza de la Parroquia de San Miguel Arcangel.

cañon de los coyotes

De entrada, la imponencia del cañon intimida, pero a quien no se anime a lanzarse le sugiero que lo piense dos veces (e incluso tres si hace falta) y se largue aunque sea junto a uno de los guías porque no se olvidarán jamás de la experiencia.

cañon de los coyotes

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Luego de haber realizado todo el circuito del canopy más un paso por el impresionante puente colgante, desandamos todo el camino.  De regreso, cuando estábamos entrando en la ciudad, era el atardecer y el sol caía detrás del horizonte envuelto en las pocas nubes que quedaban en el cielo.

Toda la escena del descenso desde el cañón en la sierra, pasando por los suburbios e ingresando a San Miguel de Allende por las laberínticas callejuelas de piedra, con esa luz especial que suelen brindarnos los atardeceres, con las casas balconadas, coloniales, llenas de flores, me conmovió. Fue un momento que aprecié con algo de más allá de los ojos.

cañon de los coyotes

Observaciones sobre la excursión:

Los cuatriciclos: por lo general, los destinados a excursiones turísticas son automáticos, es decir, solo debemos acelerar y frenar utilizando las manos, pero estos tenían cambios. Los que nunca hayan manejado uno de estos vehículos no se amedrenten, porque no entrañan gran dificultad y luego de una breve explicación estarán  rodando y disfrutando del paseo.

La empresa Bicentenario Todoterreno proveyó el casco, un pañuelo para cubrirnos del polvo (o como hicieron las chicas, amarrase el cabello), agua y protector solar a quien lo deseara. Los guías son muy buena onda, y si bien son estrictos en cuanto a la seguridad (está muy bien, porque es lo que esperamos) van haciendo bromas y se prenden en las fotos y todas las tonterías que se les ocurran hacer en ese momento.

La empresa San Miguel Parque de Aventura también nos proveyó agua y en su local del parque vende otras bebidas.

De todas maneras, les sugiero se lleven su propia agua, gorro, gafas oscuras y protector solar, y un buen calzado porque van a caminar por un terreno agreste con plantas espinosas.

cañon de los coyotes

Ambas excursiones tienen diferentes horarios pero se pueden combinar como hicimos nosotros. Y las dos empresas ofrecen otras opciones de paseos y excursiones de turismo aventura que pueden consultar en sus sitios web:

Sitio web de San Miguel Parque de Aventura

Sitio web de Bicentenario Todoterreno

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Nota: este fue un viaje organizado por la Secretaría de Turismo de Guanajuato

Pueden ver las fotos y videos del viaje en esta crónica en Storify

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