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Hotel Los Cauquenes, Ushuaia

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Las habitaciones, las vistas, la gastronomía y más: 10 razones para que en tu próximo viaje a Ushuaia pienses en Los Cauquenes.

En un mes visité dos veces Ushuaia y las dos veces me alojé en Los Cauquenes, un hotel que hacía mucho tiempo que quería conocer y que me agradó desde el momento en que la combi estacionó frente a su puerta, en el barrio privado Bahía Cauquén.

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Lo que sigue son algunos aspectos que creo destacables del hotel, que tienen que ver con los servicios brindados y con el establecimiento como producto en sí mismo, y que pueden orientarlos e interiorizarlos sobre experiencias de lujo en hoteles 5 estrellas.

Las 10 razones son las siguientes:

Por la arquitectura

Me gustan los hoteles que nos sorprenden bajo su aparente sencillez.  El primer contacto visual con Los Cauquenes es con su fachada frontal, una construcción de piedra y lenga, de estilo típico para la zona, que se extiende sobre una calle terrosa. Pero una vez adentro, y con cada atisbo de la bahía y del Canal Beagle que percibimos a través de los ventanales, nos damos cuenta de que acabamos de ingresar a un lugar especial. La confirmación de esta sensación llega cuando atravesamos todo el hotel y salimos por algunas de sus puertas y descendemos hacia la bahía. Si caminamos por la playa de piedras lisas y grises la vista del hotel es imponente y seductora, y se potencia por el entorno natural en el que se encuentra inmerso: el Canal Beagle, las islas, la Cordillera de los Andes. En la vista exterior de su fachada trasera podemos apreciar a Los Cauquenes en su máxima expresión estética y visual.

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Por la habitabilidad En el punto anterior dije que cuando ingresamos al hotel enseguida nos damos cuenta de que estamos entrando a un lugar especial, y esto tiene que ver, en parte, con el recorrido interior que Los Cauquenes propone a sus huéspedes. Es un hotel fácil de transitar donde todo lo imprescindible nos queda a mano.

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Los espacios comunes –lobby, bar, wine bar, restaurante- están contiguos pero no mezclados, son confortables, cálidos y, sobre todo, relajantes. Lo mismo ocurre con los espacios exteriores –decks y terrazas- que también están conectados con el interior de una manera fluida, y lo único que los diferencia es el techo: en el interior son de madera, afuera son de nubes.

Por los exquisitos rincones

La combinación exitosa entre arquitectura y habitabilidad genera rincones exquisitos. Y Los Cauquenes los tiene. Y de hecho, algunos de estos rincones son las fotos “hit” del hotel, como la de su Jardín de Invierno, en cuyo ventanal se imprime eternamente una postal del Canal Beagle y las islas chilenas Navarino y Hoste. Estos espacios están climatizados y absolutamente relajantes y los apreciarán mejor aquellos que son capaces de pasar un momento consigo mismos, que están dispuestos a la reflexión, la contemplación, la lectura o una charla. Incluso estos rincones nos contagian bienestar y nos bien predisponen para trabajar en cualquier tarea, sobre todo aquellas que impliquen ejercitar las neuronas.

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Por la habitación

Por supuesto, las habitaciones están entre los rincones exquisitos, pero a diferencia de los anteriores (públicos y compartidos) este es un rincón personal, privado. El hotel tiene 54 habitaciones, entre ellas 12 superiores y 5 suites. Yo me alojé en una Superior, de 30m2 y cama Queen size que entre sus amenities incluye productos de L’Occitane y una cafetera Nespresso.

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Lo que más me gustó de la habitación es que tiene varios enchufes para conectar nuestros dispositivos; la climatización ajustable a gusto personal; las variantes que permite la iluminación, la ducha potente y de regulación sensible; la conexión a Internet, gratuita y eficiente, por medio de WiFi en todo el hotel. Y también, en este caso puntual, me gustó que tuviera alfombra, porque es algo que va, creo, con el lugar donde se encuentra el hotel, inmerso en un clima hostil y cambiante. Luego de andar todo el día fuera, en el centro de esquí o en alguna excursión, creo que no hay nada que disfrute más que un baño bien caliente y pisar una superficie suave y mullida. Y ni hablar si a este le sumamos el mini ambiente con sillones del que disponemos junto a la ventana y la impresionante vista que tenemos del otro lado del vidrio.

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Por las vistas

Apenas entramos al lobby del hotel, como un acto reflejo, nos dirigimos hacia los ventanales. Del otro lado del vidrio vemos el Canal Beagle y las islas que están del otro lado de la línea imaginaria de la frontera que nos separa de Chile. El mismo paisaje, con leves variantes, puede ser apreciado también desde el Wine Bar, el restaurante Reinamora, el Jardín de Invierno, las habitaciones del lado sur, la piscina, el spa y, como si esto no fuera suficiente, disfrutamos de esta vista también desde las escaleras que conducen a las otras plantas.

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Estas vistas, el fácil acceso a la bahía y al jardín del hotel sobre la costa del Canal Beagle son los grandes diferenciales que enriquecen la experiencia de alojamiento en Los Cauquenes.

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Por la gastronomía

Pescados y mariscos destacan en los platos dedicados a la cocina regional en Reinamora, el restaurante de Los Cauquenes, aunque sus menús también incorporan platos de cocina internacional. El restaurante está abierto al público en general y se pueden diseñar cenas personalizadas. Reinamora es a la carta sus propuestas varían según la temporada o fechas especiales. Muchos menús, como pude comprobarlo, son combinados con distintas selecciones de vinos. Les muestro un ejemplo de menú que disfruté y que combinó platos elaborados por el chef anfitrión, Nicolás Molini, y el chef invitado Pablo Buzzo, con vinos de bodega Del Fin del Mundo: Aperitivo: pincho de mejillón del Canal Beagle, ananá y panceta, con un Reserva del Fin del Mundo Chardonnay. Entrada: centolla a la parmesana envuelta en masa philo, con un Reserva Del Fin del Mundo Pinot Noir. Principal: gigot de cordero en cocción lenta con puré de batatas especiado, con un Special Blend. Postre: cremoso de calafate, con Extra Brut del Fin del Mundo.

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Recomendación: no dejen de probar el pulpo y la merluza negra, un plato típico del ámbito fueguino. Y si quieren mejorar aún la experiencia gastronómica, reserven una mesa junta a uno de los ventanales (notarán que por influencia del paisaje los sabores se vuelven más intensos y sabrosos).

Por el desayuno

Es parte de la gastronomía general del hotel, pero creo que merece una mención especial porque arrancar el día frente a una mesa con opciones tan variadas y exquisitas es muy motivador. Se trata de un desayuno buffet americano, con una cuidada calidad de selección de productos, y con la particularidad de que los panificados y facturas son de elaboración casera del hotel.

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Mi recomendación: medialunas y pepas, algo superior.

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La propuesta satisfará tanto a los que desayunen de manera frugal como a los que prefieren el desayuno “tipo almuerzo” con huevos, panceta y otros platos calientes. Además, el lugar es muy agradable, sobre todo si tenemos la buena suerte de tener una mañana despejada con el sol filtrándose por los ventanales.

Por los servicios exclusivos

La experiencia que propone Los Cauquenes es integral y contempla distintos servicios exclusivos para sus huéspedes, desde los más prácticos como el servicio de traslados desde y hacia al aeropuerto, hasta su vital servicio de shuttle, con horarios regulares durante todo el día, desde el hotel hacia la ciudad de Ushuaia y viceversa (el hotel se encuentra a 4 kilómetros del centro de la ciudad).

El hotel brinda, además, una serie de excursiones en el territorio de Tierra del Fuego que se realizan con acompañamiento del  personal del hotel y guías profesionales. Algunas de estas excursiones son paseos en barco propio que incluyen rutas exclusivas y experiencia gastronómica y diferentes circuitos de caminatas y actividades en el Parque Nacional Tierra del Fuego.

Y luego los detalles. Cada atardecer, recibimos en nuestras habitaciones chocolates de cortesía y un menú con el programa de actividades del hotel para el día siguiente (que el huésped puede realizar o no), información sobre el clima y con ofertas y promociones de la boutique del hotel y el spa.

Por el carisma del staff

Desde la Gerente general hasta los choferes, desde los recepcionistas hasta las mucamas pasando por los baristas y cocineros, todos, son muy amables y cordiales. Pero no son amables sólo con los huéspedes sino también entre ellos mismos, y esto es algo que contribuye con crear una atmósfera agradable en el hotel, y esto es algo que el huésped percibe. En este caso, la amabilidad no tiene que ver con qué te abran la puerta cuando llegás, que te lleven las valijas, que te saluden o llamen por tu nombre, que te pregunten si todo marcha bien o si necesitás algo para hacer más confortable tu estadía; tiene que ver con que, cada uno en su rol, hace que todo fluya con naturalidad y que las expectativas que el huésped tiene sobre el hotel sean continuamente superadas. Para saber que esto en realidad ocurre, bastaría con leer los mensajes que los huéspedes dejan en el libro de visitas o ver la cantidad de huéspedes de Argentina y de otros países que repiten estadía, algunos de ellos varias veces en el año.

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Por…

A esta última razón no sé cómo llamarla, porque es algo que va sucediendo con el correr de los días mientras permanecemos alojados en el hotel, aunque creo que tiene que ver con las razones anteriores o con que, de manera natural, surge a partir de todas ellas. Se trata de la dinámica de convivencia, de vínculo humano, que se va generando día a día entre los huéspedes, el personal del hotel, los guías y el hotel mismo a través de su habitabilidad; se trata de una agradable sensación de familiaridad y confianza, pero que no llega a ser familiera ni confianzuda. Tiene que ver con la forma de comunicarse y expresarse del personal, con su actitud y predisposición para resolver inconvenientes, con un modo eficiente y ameno, no invasivo, de ocuparse de nuestra comodidad y bienestar. Es una rara aunque agradable sensación, mezcla de cordialidad y respeto, que disipa toda extrañeza que pueda transmitirnos un hotel.

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Como conclusión, sabemos que los hoteles se han convertido en ámbitos de experiencias turísticas en sí mismos, pero por suerte aún dependen del contexto del destino donde se encuentran para complementarse y completarse y, en este sentido, Los Cauquenes es un hotel privilegiado.

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Acá pueden ver más fotos y videos de mi experiencia en hotel Los Cauquenes

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