aruba

Dos postales de Aruba

| 0 Comentarios

Dos escenas breves del primer día del viaje a Aruba, una en la costa norte y otra en las playas del sur de la isla, que quedaron en mi libreta de apuntes.

El primer día que pasamos en Aruba fue bastante movido y sorprendente. Sorprendente porque uno espera ver las playas con esos árboles pequeños e inclinados por el viento (divi), típicos de la isla, que son usados como sombrillas naturales. Luego los veríamos y conoceríamos varias playas, una más hermosa e increíble que la anterior, pero aquella primera mañana nos subimos a unas potentes camionetas y salimos hacia el norte de la isla. Nunca nos imaginábamos lo que nos íbamos a encontrar, o mejor dicho, nunca nos imaginamos que íbamos a ver todo lo contrario de lo que habíamos pensado, porque la costa norte de Aruba es árida y rocosa.

Ese primer día tomé algunos apuntes en mi libreta de un par de momentos o situaciones que por alguna razón me llamaron la atención, y esa misma noche, antes de dormirme, los pasé en limpio en la app de notas del celular. Las escribí sin objetivo alguno, pero ahora quería compartirlas:

I

En un tramo del pedregoso camino que atraviesa el Parque Nacional Arikok, el vehículo en que vamos se detiene y vemos, unos metros más adelante, al conductor de la camioneta que guía la marcha que abre la puerta y salta dejando que la camioneta siga sola su marcha. Cuando el vehículo lo adelanta y se aleja algunos metros, el conductor les grita a los turistas algo que no entendemos y ellos, a su vez, también gritan -“yeah!”- y saludan levantando sus latas de cervezas. Luego el conductor corre, salta a la camioneta, y la excursión continúa a través de un paisaje árido y ondulado, poblado por cactus y cabras salvajes, y unos minutos después, desde un acantilado, contemplamos el mar Caribe, turquesa y furioso, estrellándose a nuestros pies contra la costa rocosa.

aruba

II

Esa mañana habíamos visitado el Parque Nacional Arikok y nos habíamos bañado en el agua transparente de Baby Beach, y ahora estamos sentados a una mesa en Zeroveers, un restaurante popular del barrio Savaneta, en el extremo sureste de la isla. La mesa que ocupamos está sobre una plataforma de madera y bajo nuestros pies, entre las hendijas de las maderas, percibimos la agitación del mar. El aroma que flota en el aire es de pescado frito. A un costado del salón el dueño del restaurante cocina a la vista de todos y otro empleado serrucha, en rodajas, un atún. Frente a nosotros, una llanura turquesa despliega un paisaje con muelle y botes de pesca. Tomamos cerveza y comemos pez espada y arepas. Todo está cubierto de gaviotas: los barcos, el muelle y el cielo que nos rodea.

aruba

— — — — — —

Mira más post sobre el viaje a Aruba

Mira la crónica del viaje a Aruba en Storify

Deja un comentario

Campos requeridos marcados con *.