charles nicholl la ruta de la coca

La Ruta de la Coca, de Charles Nicholl

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La Ruta de la Coca, una crónica de viaje a través de la Colombia del narcotráfico de cocaína.

charles nicholl la ruta de la coca

La Ruta de la Coca es otro de los títulos que forma parte de Diario Nómada, la excelente colección de libros de viajes de Edhasa. En este caso, el escritor Charles Nicholl acepta el encargo de un editor británico para escribir La Gran Historia de la Cocaína en Colombia.

Con este objetivo, el autor llega a Colombia a comienzos de la década de 1980, país que ya había visitado algunos años antes y donde contaba con algunos contactos y viejos amigos.

La historia se desarrolla en varias ciudades de Colombia, a lo largo y ancho del país, pasando por algunas localidades poco conocidas de las sierras, la selva y la península Guajira.

De la primera a la última página, la crónica tiene un ritmo feroz y exquisito que la convierte en un cóctel narrativo con altas dosis de periodismo de investigación, descriptivos pasajes chandlerianos y mucha locura bonza a lo Hunter Thompson. Y justamente esta mezcla es lo que hace que La Ruta de la Coca sea un auténtico libro de viajes y no una investigación periodística.

Sin perder de vista el objetivo principal, el autor nos muestra una Colombia genuina  a través de los personajes con los que convive y las situaciones en las que se ve envuelto. No hay una pisca de turismo en toda la crónica, y por esta razón el viaje a través de Colombia es verosímil y real; claro que esto no significa que sea un paseo agradable, porque sobre el trasfondo de la vida cotidiana en las grandes ciudades, en los pueblos rurales de la sierra, en la selva o en la costa, está omnipresente el mundo de la cocaína que involucra a todos los ámbitos y estratos sociales.

Según intenta mostrar Charles Nicholl, a comienzos de la década de 1980, el ámbito del tráfico de la cocaína está en medio de una gran transformación. El control de las operaciones, hasta ese momento en manos de pequeños grupos y que operaban de manera independiente, que tenían el control en diversas fases de las operaciones y sus propias redes de tráfico, empieza a pasar a grandes corporaciones que ostentan el control de todas las fases de las operaciones, algo así como un modelo de integración vertical que transformaría radicalmente el mundo del narcotráfico.

A partir de esta transformación, el tráfico de cocaína aumentaría su escala en los años futuros, y este es un dato que impacta porque algunas de las cifras que se sugieren en el libro, ya en ese comienzo de los ochentas, son increíbles.

Pero la foto de La Gran Historia de la Cocaína se nos va develando de a poco, como un rompecabezas que vamos armando página tras página. Nicholl habla español y eso le facilita las cosas, aunque nunca deja de ser el “gringo” del que todos se burlan o sospechan. Por lo general, se mueve por Colombia en micros, aunque también en algunos casos lo hace en avión, en auto y en distintas embarcaciones y hasta en burro.

A lo largo de la narración lo seguimos a través de antros de narcos, en locas noches blancas, en casas de familia, en pocilgas infectas, en hoteles de cuarta. Así, nos enteramos de las historias de vida de una gran cantidad de personas reales involucradas en el narcotráfico, historias tremendas y fantásticas sobre las que el autor en ningún momento emite un juicio ético o moral.

Uno de los puntos fuertes de la crónica es cuando el Charles Nicholl, por culpa de meterse con las personas equivocadas (o las correctas, si se mira desde el punto de vista de su investigación), se ve ante el dilema de tener que transformarse en “mula” para ingresar unos cuantos kilos de cocaína en un barco que tiene como destino Europa. Por unos días, Nicholl analiza la posibilidad de huir de Colombia traicionando a los narcos -porque realmente se encuentra en una situación donde un mínimo error lo llevaría, con suerte, a la cárcel- pero a último momento decide hacer frente a su realidad, dando lugar a uno de los pasajes más tensos y desopilantes de la crónica.

Finalmente, La Gran Historia de la Cocaína que Charles Nicholl fue a buscar a Colombia termina siendo la sucesión de episodios –delirantes, trágicos, cómicos, perversos, salvajes-que el propio autor vivió a lo largo de su estadía de varios meses en el país.

La Ruta de la Coca es un gran libro de viajes y una magnífica crónica, y un buen punto de partida para quienes estén interesados en abordar el tema del narcotráfico desde un enfoque poco habitual.

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