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Santiago de Chile en bicicleta

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Descubriendo Santiago de Chile en paseos sin rumbo a bordo de una bicicleta.

rio mapocho

Me subí a una bicicleta y salí a pedalear por las calles de Santiago de Chile. En ese  plan anduve a toda velocidad por avenidas muy transitadas y paseé tranquilamente por los parques arbolados y frescos que hay a la orilla del río Mapocho. También visité mercados, barrios históricos y el cementerio, y trepé a los cerros –integrados naturalmente a la urbanidad de la ciudad- para quedarme con sus hermosas vistas de la capital chilena.

Había estado varias veces en Santiago de Chile, pero siempre por poco tiempo y de camino hacia otras regiones del país como Atacama  o Patagonia.

Esta fue la primera vez que tuve tiempo para recorrer por mí cuenta la ciudad, con todo el tiempo del mundo y sin itinerario armado.

Por supuesto, busqué algo de información en Google y miré algunos blogs antes de viajar, pero varias recomendaciones y sugerencias, sobre todo de lugares para comer en Santiago, me llegaron desde Twitter a medida que iba publicando fotos e interactuando en mi cuenta.

Me encantó la ciudad, es fantástica para recorrerla en bicicleta, y pienso volver para seguir conociéndola de esta manera.

En barrios como Yungay o Brasil simplemente me dejaba llevar por las calles que llamaban mi atención hasta que debía mirar en Google Maps para ver cómo retomaba a una avenida o una calle que me sacará de allí.

Otras veces, por la tarde, cuando volvía luego de haber pedaleado durante todo el día, me sentaba en un parque a descansar y a ver pasar la vida a mí alrededor.

Parque Fluvial Renato Poblete

Este hermoso parque urbano es el más nuevo de la capital chilena. Está ubicado a la orilla del río Mapocho en la Comuna Quinta Normal. Tiene una laguna artificial creada por un desvío de agua del río Mapocho donde se puede navegar en pequeñas embarcaciones a pedal, pero su principal atractivo creo que es el visual.

parque fluvial renato poblete

El parque es muy grande, ideal para los runners y para los que quieren dar un largo paseo en bici, porque además de poder pedalear por toda la costanera del Mapocho, el parque tiene ciclovías para recorrerlo. Me encantaron las vistas de la ciudad mirada desde el centro del parque, rodeado por altos edificios y más al fondo los cerros, siempre velados por el perenne smog santiaguino.

Todo el paseo por la costa del río Mapocho (al menos desde Providencia, donde yo estaba alojado) es muy agradable. Para llegar al Parque Fluvial Renato Poblete hay que atravesar otros espacios verdes de la ciudad y, en varios tramos, vas pegado al río y cada tanto podés parar y descansar un rato apreciando las vistas del río Mapocho. La entrada al parque es gratuita pero los lunes permanece cerrado. El único aspecto negativo que encontré es que prácticamente no hay lugares con sombra, pero se soluciona con caminar unos metros al parque aledaño, repleto de árboles y bancos.

parque fluvial renato poblete

El Cementerio General

Necrópolis. Algunos no las tienen en cuenta pero a otros nos gusta visitarlas. El Cementerio General de Santiago de Chile es una mini ciudad de mausoleos, estatuas y esculturas, algunos de ellos monumentales y otros, bastante raros, ornamentados con figuras egipcias o raras simbologías.

El cementerio fue creado en la década de 1820, y la parte histórica, que alberga los mausoleos de los ex presidentes de Chile y otros personajes de la política y la cultura del país, es atravesada por calles anchas y arboladas y ostenta una impactante arquitectura.

El Cerro San Cristóbal

cerro san cristobal

Subir en bicicleta a la cima del Cerro San Cristóbal fue uno de los paseos que más disfruté en mi travesía ciclista por Santiago de Chile. Es una subida dura pero vale la pena, el trayecto es agradable y nos regala hermosas vistas de la ciudad.

El Cerro San Cristóbal es una enorme porción de naturaleza que emerge en el centro de la ciudad y se alza hasta casi los 70 metros. Junto con otros cerros forma el Parque Metropolitano de Santiago de Chile que se puede recorrer a través de una extensa red de senderos.

No intenten subir, como lo hice yo, con una bicicleta sin cambios porque cada tanto, en algunas cuestas muy empinadas, van a tener que bajarse y caminar un poco. De todas maneras, como no tenía que batir ningún récord de subida, emprendí la subida con mucha tranquilidad y finalmente la combinación de bici y caminata resultó de lo más agradable.

Todo el tiempo hay gente subiendo al cerro, en bici o caminando, y la afluencia se incrementa los fines de semana. Es un hermoso paseo para hacer, sobre todo si llegamos a la cima justo en el momento que se está poniendo el sol detrás de la Cordillera de los Andes.

cerro san cristobal

El GAM

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Otros paseos erráticos por la ciudad me llevaron a lugares como el GAM – Centro de las artes, la cultura y las personas-, llamado habitualmente Centro Cultural Gabriela Mistral. El GAM ocupa un edificio monumental de hierro y cemento, de líneas duras y geométricas, con diferentes terrazas y patios exteriores.

Por todos lados había grupos de jóvenes practicando malabares, danzas, coreografías, en reunión discutiendo temas, sentados en bancos y escaleras concentrados en sus notebooks y tablets.

En el interior del edificio hay salas con diversas muestras y exposiciones de fotografías y pinturas. Tiene una hermosa escalera caracol de madera que conduce al piso inferior donde hay otras salas y hasta una tienda de vinos.

En la entrada principal disponemos de un punto de informes donde podemos preguntar por las exposiciones o tomar una revista gratuita con toda la programación e información sobre las actividades del GAM.

Y en el hall central, flotando bajo un techo de colores, nada un enorme pez de mimbre.

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Los mercados

Me encantaron los mercados: bulliciosos, frenéticos, coloridos y aromáticos, como son los mercados. Estos mercados se encuentran en la zona de La Vega, donde la actual estación Cal y Canto de la Línea 2 del Metro es la referencia. Están ubicados a uno y otro lado del río Mapocho: el Mercado de Abasto Tirso de Molina y La Vega Chica, están al norte; y el Mercado Central de Santiago se encuentra en la orilla sur.

La Vega Chica es un mercado muy concurrido, frenético, un hormiguero de gente desplazándose por los angostos pasillos alfombrados de restos de verduras y musicalizados por las voces de los vendedores de verduras que gritan las ofertas desde sus puestos. Los precios más baratos que tiene este mercado hacen que sea muy visitado por los santiaguinos para sus compras compras cotidianas. La Vega Chica es el más caótico de los tres mercados.

El Mercado Central

es más pretencioso y más caro. Tiene una fachada con arcos y una cúpula que termina en aguja. En el interior, bajo la enorme cúpula que corona un techo de chapas, una luz de penumbra cae sobre las mesas. En esta parte hay diferentes locales para elegir, pero todos son de la misma marca. Hay personas comiendo por todos lados pero el ambiente es más íntimo y tranquilo que en los otros mercados.

También, por fuera de esta área central, en el mercado hay uno o dos restaurantes más y una puerta lateral que lleva al tradicional mercado de pescados y mariscos, visitado tanto por las personas que realizan allí sus compras habituales como por turistas que van a curiosear y a descubrir los manjares del océano Pacífico.

Además de gastronómico, el Mercado Central es también un atractivo histórico de la ciudad porque este lugar, desde 1817, ya era usado como plaza de abastos, como lugar de intercambio para el comercio santiaguino. El edificio que vemos en la actualidad es de 1872, según explica una placa conmemorativa que hay junto al arco de entrada.

El Mercado de Abasto Tirso de Molina

tiene una planta baja donde funciona un mercado tradicional, principalmente de verduras, hortalizas y frutas, pero hay otras cosas también: frutos secos y quesos, y algunos puestos de jugos naturales muy populares.

Su arquitectura es muy particular. El perímetro está formado por puertas separadas por columnas y el techo de diseño moderno y llamativo: una gran superficie de pirámides de acero invertidas que tienen sus caras caladas.

Pero lo mejor del Mercado de Abasto Tirso de Molina está en el segundo piso -por escalera mecánica- donde se encuentran los puestos de comida. Los hay de cocina colombiana, peruana y, por supuesto, de platos típicos chilenos (ver post sobre 4 opciones para comer en Santiago).

Este post continuará…

Todas las fotos fueron tomadas con un Moto X Play de Motorola.

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