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El colectivo fantasma de Puerto Madryn

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Esto te puede pasar si intestás tomar un colectivo en Puerto Madryn.

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Me encontraba en Puerto Madryn cubriendo un congreso de agentes de viajes que acababa de terminar. El hotel donde se llevaba a cabo el evento quedaba en un extremo de la ciudad, a unas treinta cuadras de la zona céntrica donde me había alojado. Como estaba cansado para regresar caminando fui a tomar un colectivo, pero algo me hizo cambiar de planes.

Durante los días anteriores, había estado yendo y viniendo del congreso por la playa. Disfrutaba caminar por la orilla del mar mientras caía la tarde, pero sobre todo disfrutaba de ver a las ballenas, las últimas de la temporada. Justamente, el día anterior me había quedado largo rato observando a una pareja de ballenas que nadaban muy cerca de la costa. Ahí, a pocos pasos de la ciudad, se paseaban libres esos animales enormes y flotantes. Esa misma noche, antes de irme a la cama, había salido al balcón y aún pude escuchar sus aletazos en el agua, jugando del otro lado de la calle, donde las luces del muelle temblaban sobre la oscura superficie del mar.

Pero hoy era la última noche y estaba cansado. No daba para caminar. Quedé con otros dos colegas para regresar juntos en colectivo. A la hora convenida nos encontramos en la puerta del hotel y nos quedamos conversando un rato allí afuera, mirando como todos se marchaban y respirando el aire fresco que soplaba de la playa. Pocos minutos después, un colectivo que venía por la avenida costanera se detuvo en la esquina del hotel. Rápidamente cruzamos la calle y trepamos al colectivo, pero apenas subimos nos quedamos paralizados: en el asiento del conductor no había nadie. El colectivo estaba vacío.

Pasado el impacto nos sentamos un rato. Nos miramos. El motor y las luces estaban encendidos. A través de las ventanillas, de un lado de la calle, veíamos un terreno baldío y oscuridad; del otro lado estaba la playa y el mar. La situación era extraña. En ningún momento habíamos visto descender al conductor. No hubiese tenido tiempo de hacerlo.

No intentamos seguir razonando y tampoco nos quedamos mucho tiempo más a ver qué pasaba. Rápidamente regresamos a la puerta del hotel y nos subimos al primer taxi que encontramos. Nadie dijo nada cuando unos segundos más tarde pasamos por  la esquina y vimos que el colectivo ya no estaba.

2 Comentarios

  1. Jajajaaaaaa!!! Genial!!!! Probablemente el conductor hizo “una parada técnica”, por lo que veo estabas en el Rayentray y ahí termina el recorrido… se toman unos minutos de descanso y arranca la nueva vuelta pero tu perspectiva de los hechos es novedosa! Abraham Mattews, Antonio Pigafetta… buenos libros! Te recomiendo: Magallanes, la aventura más audaz de la humanidad por Stephan Zweig. Librazo! Me encantó lo que escribiste de los trenes, me suscribo a tu blog que según Che Toba es el del nombre más raro de todos. Quedó pendiente el del origen de Wenceslao… Pura vida… Marta (guía del Valle Inferior del Río Chubut)

  2. Hola Marta, cumpliste con tu palabra de mirar el blog. En principio, podría aceptar tu hipótesis de la parada técnica, que es menos inquietante que la que sugiero jaja. Gracias por pasarte por acá y comentar y por la sugerencia del libro. Lo tengo entre los pendientes para el año que viene. Y gracias por la guiada que disfrutamos mucho.Me gustaría volver con más tiempo. La historia de la colonización galesa es una de mis favoritas y tengo el libro de Mattews también pediente, pero con las fotos de ayer ya subió unos puestos en la lista de espera. Quizá parezca una tontería, pero ver esas tumbas que no las conocía fue emocionante. Un gusto conocerte, gracias y hasta la próxima!

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