El Coloso de Marusi, Henry Miller

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En 1940 Henry Miller realiza un viaje a Grecia. Recorre Corfú, Creta, Atenas y el Peloponeso. El Coloso de Marusi recoge esta experiencia vital y existencialista.

El Coloso de Marusi es uno de los mejores libros de viaje que haya leído. Pero no unos de los 50 mejores libros de viaje que leí, sino que realmente está en el podio de los 5 mejores.

Y es también un libro raro o, al menos, atípico dentro de la obra de Miller. Vamos al principio:

Las 270 páginas de El Coloso de Marusi cuentan el viaje a Grecia que Miller realizó en 1940, cuando estaba comenzando la 2da Guerra Mundial. La idea del viaje era visitar a su amigo Lawrence Durrell antes de regresar definitivamente a Estados Unidos.

La escritura de este relato de viajes tiene las características típicas de otras obras del autor de Trópico de Capricornio y Trópico de Cáncer: vital, surrealista, avasallante, directa, inspiradora, visual, potente, sensual, imaginativa, poética, exquisita, rebelde. Pero los dos ingredientes esenciales de la narrativa de Miller están ausentes: pesimismo, sordidez y decadencia. Y esto es lo raro.

A pesar de que Miller viaja en pleno comienzo de la 2da Guerra Mundial el espíritu con que encara su viaje y la escritura del mismo es positiva. El autor va a Grecia con mucha expectativa y se deja deslumbrar. No combate con el lugar, al contrario abre su ser y se predispone a absorber lo luminoso de la experiencia.

Esto no tiene que ver con algo místico, sino más bien a un cambio de escenario. O mejor dicho, al impacto de un cambio de escenario.

Hasta este viaje, la obra del autor de la trilogía La Crucifixión Rosada, estaba ambientada en los escenarios urbanos de Nueva York y París, donde lo que Miller absorbía y reflejaba en su escritura era, justamente, el pesimismo, la sordidez y la decadencia de la vida urbana en estas metrópolis.

Pero en Grecia será distinto. Es el primer viaje del autor en contexto de naturaleza. Es decir, el primer viaje que acepta dejarse seducir por la naturaleza. Y sin duda Grecia es una experiencia impactante para Miller, un flash no solo intelectual sino también existencial.

Durante su estadía en Grecia, haciendo base en Corfú y recorriendo otras islas, y entrando en contacto con los pobladores locales, Miller vislumbra su ideal vital del ser humano, un ideal de bienestar que nunca halló en la vida bohemia, de necesidades y marginalidad de las grandes ciudades. Y el asombro es mayor sobre todo porque ese bienestar proviene de un entorno natural y de pequeños pueblos.

Y tanto es así que pareciera que Miller descubre en Grecia que la vida, a  veces, nos ofrece momentos de plenitud donde es posible vencer al ego.

Y más aún, es un libro cuya historia, como el resto de los libros de Miller, no es autobiográfica o autoreferencial. En El Coloso de Marusi desvía la atención de sí mismo para centrarla en el famoso poeta George Katsimbalis, con quién se relacionó durante el viaje.

No obstante todo lo que acabo de decir, hay momentos donde la mirada pesimista y la crítica irónica y letal del autor se cuela en la narración, y la historia se vuelve más real, más Miller.

Henry Miller había planeado un viaje de muchos meses, pero la intensificación de la guerra lo obligó a retornar a Estados Unidos.

Conclusión: El Coloso de Marusi es un librazo. Los lectores de Henry Miller se sorprenderán porque, como ya dije, se encontrarán con un libro distinto que, a la vez, es igual de potente, desbordante e inspirador que el resto de su obra. Los que no son lectores y arranquen con este, simplemente les romperá la cabeza.

Copio un fragmento. Es durante un viaje que Miller y Katsimbalis hacen a Epidauro: “Es la mañana del primer día de la gran paz; la del corazón, que viene con la abdicación y el renunciamiento. Tuve que ir a Epidauro para conocer el verdadero sentido de la paz. Como todo el mundo, usaba esta palabra sin que ni una sola vez me diera cuenta de que usaba una impostura. La paz no es lo contrario de la guerra y de la muerte; es lo contrario de la vida. La pobreza de la lengua, es decir, la pobreza de nuestra imaginación o de nuestra vida interior ha creado una ambivalencia absolutamente falsa. Hablo aquí, naturalmente, de la paz que sobrepasa todo entendimiento. No hay otra. La paz que conocemos la mayoría de nosotros no es más que el cese de las hostilidades, una tregua, un interregno, un momento de calma, una pausa, todo cosas negativas. La paz del corazón es positiva e invencible, no exige condiciones, no requiere salvaguardias. Es, simplemente”.

El Coloso de Marusi se publicó en 1941. Yo leí una primera edición publicada en Argentina por la editorial Seix Barral en 1984.

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